CÓMO CUIDAR LA SALUD VISUAL DE TUS HIJOS

Dolores de cabeza constantes son una de las señales principales de que la visión del niño no anda bien

Es importante que desde los primeros años de vida hasta los catorce años el niño sea sometido a una revisión completa cada año.

 

 

 

La salud visual de los niños es muy importante para su desarrollo y la prevención es la mejor medida para la corrección de cualquier anomalía. Los padres y los maestros deben estar muy atentos para observar y detectar un posible problema de visión en el pequeño. Los ojos de un niño son inmaduros y están en constante crecimiento hasta los siete u ocho años. Aunque es difícil realizar exámenes de visión exhaustivos en bebés y niños en edad preescolar, la Asociación Estadounidense de Optometría recomienda realizar un examen visual a un bebé durante sus primeros 12 meses de vida, y a partir de ahí, hacerlo periódicamente al menos una vez al año.

Ailsa Quezada, oftalmóloga pediátrica del Instituto Espaillat Cabral, indica que el primer examen oftalmológico se puede realizar en cualquier momento que el niño manifieste algún problema ocular. “Generalmente, a los dos años de edad, si es sano y no se sospecha de defecto visual alguno, y no tiene antecedentes familiares importantes. En prematuros, se recomienda durante las primeras 4 ó 5 semanas de edad,  debido a la retinopatía de la prematuridad, la cual si no es diagnosticada y tratada antes de los primeros  dos meses de  vida, puede causar ceguera permanente.

El examen oftalmológico y optométrico pediátrico es diferente al de los adultos. “Es importante adaptar el examen a la edad del niño y hacerlo divertido para él. El primer paso en la evaluación es saber si el niño ve bien o no. Tenemos diferentes opciones dependiendo de la edad, desde luces y juguetes para los más pequeños, hasta figuras, números y letras”.

Cuando un niño de muy corta edad tiene un problema de visión, aunque lo percibe, no sabe cómo explicarse. Es por eso que cuando el pequeño presenta dolores de cabeza constantes al salir de la escuela, se le notan los ojos irritados al hacer sus tareas escolares o se acerca mucho a los libros al momento de leer, probablemente se deba a una dificultad en la visión. Los niños pueden tener problemas refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo; también problemas como: estrabismo (ojos cruzados), ambliopía (ojo perezoso) o la ptosis (párpados superiores caídos).

 

La mala caligrafía, las faltas ortográficas o la dificultad para leer son, a veces, también consecuencia de problemas de enfoque o de percepción, muy difíciles de detectar sin ayuda de un especialista. En la mayoría de las ocasiones, los niños no se quejan, pero hay algunas actitudes que pueden hacer sospechar a los adultos que existe algún problema.

¡Debe llevar gafas!

Si te dicen que tu hijo, con tan sólo 3 años, tiene que llevar gafas quizás, la noticia no te sentará nada bien. Te dará pena que desde pequeño tenga que estar pegado a unas lentes, por lo incómodas que son a veces -sobre todo para un niño pequeño y por las burlas de los compañeros de la escuela. Pero, las gafas no deben verse como un castigo, sino más bien como solución, ya que si los problemas de visión no se detectan a tiempo, pueden causar baja autoestima, frustración, dificultad para concentrarse en la lectura, experimentar dolores de cabeza frecuentes o frotarse los ojos hasta sentir ardor. Una vez que se corrige su visión, los niños con gafas andan con la cabeza erguida y adquieren confianza, siempre que los padres muestren una actitud positiva y les brinden apoyo.

Cómprale unas bonitas, de colores alegres o incluso con sus personajes de dibujos favoritos. Si tu hijo ya tiene cuatro  o cinco años, que participe en la elección; si las gafas le gustan, se las pondrá encantado. Pero asegúrate también de que sean seguras y adecuadas: patillas durables de estilo resorte, marcos flexibles y resistentes, lentes de policarbonato resistentes al impacto y fotocromáticas,….

Hazle entender  al pequeño que las gafas son necesarias para evitar males mayores (como perder la vista) y que por usarlas no es menos que los demás niños, sino todo lo contrario, las gafas le ayudarán a ser mejor en clase y a estudiar mejor.

Vigila su dieta

La alimentación juega un papel muy importante en la prevención de la salud ocular. ¿Cuáles son los alimentos que ayudan a los niños con la visión y cómo elaborarlos para aprovechar al máximo sus propiedades y les gusten?

 
Los mejores alimentos  para mantener una buena salud ocular son las frutas y verduras de color rojo y anaranjado. Esto es debido a su contenido en vitamina A y provitamina A (betacaroteno), las dos con propiedades preventivas y beneficiosas para la visión. También contienen importantes cantidades de vitamina C con efectos antioxidantes.

Asimismo, las frutas y verduras en general son ricas en vitaminas del grupo B, que son necesarias para el buen funcionamiento del sistema nervioso y la transmisión de información al cerebro. Otras sustancias necesarias para la buena salud ocular son la luteína y zeaxantina, dos pigmentos que también podemos encontrar en muchas frutas y verduras de color naranja y verde.

Aciertan los que dicen que la zanahoria es buena para los ojos: contiene beta-caroteno, sustancia que nuestro organismo es capaz de transformar en vitamina A, fundamental en el proceso de la visión y que representa una gran ayuda para mantener la visión diurna y nocturna. La falta de esta vitamina puede producir disminución de la agudeza visual cuando oscurece.

 

Cómo proteger los ojos

 

Leer o estudiar con la luz adecuada, así como mantener  cierta distancia con los libros mientras se lee, ayudará a cuidar los ojos. También es importante ver televisión, por lo menos, a dos metros de distancia y evitar los ambientes totalmente oscuros. El cuidado de los ojos en los niños también incluye protegerlos de los efectos de los rayos UV emitidos por el sol cuando se va a la playa, incluso en un día nublado. La luz solar UV puede provocar quemaduras en la piel y en la córnea de los ojos, lo cual se conoce como fotoqueratitis. A largo plazo, puede aumentar sus posibilidades de desarrollar cataratas y daños en la retina que pueden conducir a una ceguera total. A veces, si no prevenimos, después ya no se podrá curar. Hay que revisar a los niños regularmente, antes de que ellos manifiesten algún síntoma de mal funcionamiento visual, para así evitar males mayores a futuro.

 

Prevención
Un examen completo puede evitar dificultades visuales futuras como el astigmatismo o la miopía.

 

Medida
Educar a los niños sobre la importancia de cuidar su visión es una tarea que tanto padres como maestros deben hacer.

 

Esta entrada fue publicada en Astigmatismo, Contactología, Gafas de natación, Gafas de piscina, Las Rozas, lentes de contacto, lentillas, Miopía, Ojo vago, Óptica, Optometría, Optometría Comportamental, Optometría Infantil y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>